Una Feria Histórica

Tradición. 05/09/2018.
Una mirada en el tiempo
hacia el año 1570

La Feria de Utrera, comienza como romería. Tendríamos que retroceder a 1570, años después del milagro de la lámpara de aceite. Cuando comienza a festejarse el 8 de Septiembre. Una romería muy popular en la que participaban las Cofradías Filiales en la procesión de la Virgen, que por aquellos años era este día.
Se celebraba una Función Principal, acompañada de una Octava (celebración de ocho días). La cantidad de gente que asistía y se quedaba durante estos ocho días, pudo ser el inicio de la Feria, que se convirtió en una de las más conocidas de Andalucía.
Imaginen la puerta del Santuario y alrededores con la asistencia de miles de personas, es natural que aparecieran puestecillos de reliquias, asentándose durante estos días, plateros, cruceros, merceros, etc. Comenzando nuestra feria como un evento más comercial que festivo en la que se hacen cada vez más populares y conocidas las transacciones comerciales, convirtiéndose los alrededores de Consolación en lugar de encuentro de comerciantes de toda la región.
Puestos artesanales que forma
ban una calle donde podían encontrar a los plateros, que ofrecían, platos, candelabros, vasos, fuentes y joyas. Continuaban los vendedores de especias, confiteros, merceros, sombrereros, zapateros, buhoneros, espaderos etc. Y en otra calle se instalaban los bodegones, buñoleros y turroneros. Como era natural tampoco faltaban los charlatanes, jugadores y embaucadores que aprovechaban el gentío.
Otro de los alicientes, eran los tratos de ganados, que supuso un aumento de asistencia, pero también los robos de animales, con la presencia de contrabandistas y cuatreros.
Llegaron las fiestas de toros, convirtiéndose en parte importante del evento, aunque seguía siendo celebre por la festividad de la Virgen.
En 1771, Carlos III suspende la Procesión y la Romería, a causa de los robos y los escándalos que se sucedían durante las fiestas, pero se continuo celebrando la feria, aunque algo más reducida.
Entre 1810 y 1812 Utrera estuvo ocupada por los franceses y por seguridad, la Virgen de Consolación fue retirada del Santuario a la Parroquia de Santa Marí
a. Durante esos años, la Feria se celebró en el pueblo y no en el Real del Santuario. Hasta 1813 que la Virgen volvía a su Santuario y con Ella, la Feria.
Se intenta reactivar la Feria y el culto a la Virgen, que se parece conseguir con la llegada del ferrocarril. La fiesta parece ir recobrando su vigor, pero nunca más se llegó a las cifras de asistencia de la etapa anterior.
Nos quedan como referencia, las casetas, que supuestamente pueden provenir de tenderetes para dar cobijo a los mercaderes de la época. Convirtiéndose en las últimas décadas del siglo XIX en prácticamente lo que conocemos hoy en día, aunque había muy poquitas, sólo la de algunas sociedades y casinos locales, y que ya seguían el modelo de la capital sevillana.

Una larga historia, de una tradición que llega a nuestros días para ofrecernos un paréntesis, un idilio de cuatro días, una convivencia en la que la música, la gastronomía, la charla y el paseo, conforman una manifestación popular multitudinaria, que se mece en una tradición enmarcada en la devoción a nuestra patrona.
 
Fuente: turismo utrera
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